sábado, 10 de noviembre de 2012

Arte por y para la crisis (no sólo económica) del mundo actual

Qué pensar, qué desear, qué hacer. Con este título tan sugerente abrió sus puertas ayer el nuevo ciclo de exposiciones del CaixaForum de Barcelona. ¿El contexto? Muy actual, pues las obras son de la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación LaCaixa y pretenden cuestionar si el arte es útil para la vida, mostrar cómo puede orientarnos existencial y políticamente, y celebrar su poder para activar resortes emocionales e intelectuales que despierten nuestra conciencia y nos impulsen a modificar nuestras acciones.

La colección se podrá visitar hasta el 20 de enero de 2013.

La muestra está repartida en dos salas y el terrado. La primera estancia de la sala principal nos traslada directamente a Polonia, concretamente al campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau. Se trata de un tríptico visual titulado Viaje de invierno (2003): a derecha e izquierda imágenes de ciervos que caminan sobre la nieve y, ante nosotros, el paisaje estático de un estanque congelado donde anteriormente se vertían las cenizas procedentes de las cremaciones. El artista, Mirosław Bałka (Polonia, 1954), busca el contraste entre la situación presente y la pasada. Donde hoy los animales viven tranquilamente, no tantos años atrás millones de personas experimentaban el horror.

El pasillo central se compone de dos obras fotográficas de diferentes autores. La primera de ellas muestra un par de imágenes en blanco y negro incluídas en uno de los trabajos artísticos de Cristina García Rodero (España, 1949), mediante el cual retrató varias de las tradiciones ancestrales que aún pervivían en el siglo XX. Una de las fotografías, titulada El niño del ataúd (1982), simboliza la creencia de que introduciéndose en un ataúd se podían cumplir milagros relacionados con la curación de enfermedades.

Gambiarras 106 (Cao Guimaraes, 2007).
La otra obra es de Cao Guimarães (Brasil, 1965). Ocho instantáneas en color que acercan al visitante ready-mades, es decir, objetos a los que se da un uso diferente del original. Se trata, concretamente, de precarios apaños para dar solución -de manera nada convencional- a pequeñas cosas cotidianas. Guimarães afirma que estas originales soluciones forman esculturas espontáneas

En la siguiente sala, hay una videoproyección sobre pantalla suspendida, obra de Carlos Amorales (México, 1970) titulada Maravilla inútil (2006). Esta creación hace una metáfora del mundo actual, pues da forma a la inquietante descomposición del mundo contemporáneo mediante la fragmentación y recomposición de un mapamundi.

Horizontal (Eija-Liisa Ahtila).
Al final del pasillo se llega a la sala a la que quieres llegar desde que entras en la exposición. En ella se encuentra la proyección de un abeto en posición horizontal a través de seis canales diferentes. La obra, de Eija-Liisa Ahtila (Finlandia, 1959) se llama Horizontal y alude a la necesidad de cambiar de perspectiva y de igualarnos con el resto de seres vivos.

Las siguientes obras son un vídeo y una escultura. La primera es de  Adrian Paci (Albania, 1969) y con el nombre Centro de permanencia temporal (2007) alude al lugar donde en Italia van los inmigrantes ilegales. A lo largo de su trayectoria artística, Paci se ha preocupado especialmente por la dramática situación de la región de los Balcanes y en esta muestra no se da una excepción: claramente, a través de una grabación, trata de transmitir la sensación de desarraigo, el estado de transitoriedad y la ausencia de destino de estas personas.

Abarrotado VII (Ángela de
la Cruz, 2004).
La escultura a la que se llega a continuación es en realidad un lienzo que ha  sido transformado en escultura. Lleva por nombre Abarrotado VII (2004) y, como en otras de sus creaciones, el punto de partida de la autora son pinturas desechadas que coloca en cajas o sujeta con piezas de metal. Ángela de la Cruz (España, 1965) hace una metáfora de la vulnerabilidad y de la posibilidad de reparación.

La última obra de la sala es Turbulento (1998) de Shirin Neshat (Irán, 1957). En una pequeña sala dos proyecciones en blanco y negro se dan la cara. En una de ellas, un hombre canta de espaldas a un auditorio lleno. En la otra, una mujer también canta pero, en este caso, frente a unas butacas vacías. Neshat, en base a un completo juego de oposiciones, cuestiona las pautas que segregan a hombres y mujeres en las sociedades islámicas.

Por último, en el terrado se pueden ver algunas placas metálicas de Rogelio López Cuenca (España, 1959) y en la sala 5, la cual abre sólo los fines de semana, varias obras de Joseph Beuys (Alemania, 1921).

Paisaje con la caída de Ícaro (Rogelio
López Cuenca, 1996-2012)

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