domingo, 20 de mayo de 2012

La cultura del cambio

Todas las crisis evocan al cambio. Las sociales, las políticas, las económicas, incluso las personales. La idea es que algo diferente contribuye a ayudar a que las cosas funcionen de diferente manera y, quizá, mejor. Porque un cambio no es forzosamente ni positivo ni negativo, pero sí que es muchas veces necesario.

Esta semana se ha celebrado el primer aniversario del 15M. Un movimiento que pide a gritos alternativas a un sistema que ahora mismo nos ahoga y que atenta contra derechos básicos de los ciudadanos. El 15M no es más que el principio de una revolución necesaria y pacífica, pero al fin y al cabo, una revolución.

Portada del libro.
Uno de los elementos más importantes de este movimiento ha sido internet, especialmente las redes sociales. La forma de comunicar y rebelarse ha evolucionado con plataformas como Twitter y Facebook. Y precisamente ahora se ha publicado un libro-documento que recoge la memoria colectiva de la primera etapa del 15M a través de fotografías y tweets. No está mal como testimonio gráfico de lo acontecido, pero no ofrece mucho más. Supongo que por eso mismo cuando me acerqué a la presentación de RT#15M en La Central del Raval no había nadie (esperé hasta la hora a la que debía empezar). Así que, sin ninguna intención de sentirme como la alumna empollona de la clase, me fui corriendo a otra presentación también relacionada con el movimiento a unas calles más arriba, en La Central de la calle Mallorca.

Se trataba de la presentación del libro CT o Cultura de la Transición de la editorial DeBolsillo, la cual, por un módico precio de 5 euros, te permite acceder a las reflexiones de periodistas, escritores y críticos sobre la cultura española posterior a la dictadura franquista. Con la publicación de este volumen colectivo se sentencia el fin de una era cultural a causa de los movimientos del 15M. Y tal y como aclara Gonzalo Torné, moderador de la presentación, al inicio del acto: El libro no es sobre el 15M, sino sobre la CT, que es un concepto cultural, no un concepto político.

Guillem Martínez responde a uno de los asistentes.
En la mesa estaban también Ignacio Echevarría, Pep Campabadal y Guillem Martínez, coordinador del proyecto editorial y que acuñó el concepto Cultura de la Transición. La primera vez que hablé de la CT la gente se fue de la sala, comenta Guillem de manera simpática.

Uno de los objetivos del evento fue dejar claro un concepto: la cultura no tiene que estar vinculada a la política (como sí ocurría durante el Franquismo). En la democracia, dice Guillem, los límites de la cultura son intelectuales. Añade Ignacio: la CT supone el tránsito de una cultura de resistencia y, a partir de la Democracia, ésta se desactiva como objeto problemático.

Ciertamente, aunque todas las intervenciones fueron interesantes, el momentazo de la presentación vino de la mano de Raül Minchinela y su CT El musical. Enorme. Entre canciones de Fórmula V (Cuéntame), España Hits 2, Libertad sin ira,... y memorables promociones como la de Bankia en su día, resumió -desde un punto de vista irónico- lo que ha venido siendo España desde finales de los años 70.

Raül Minchinela durante su original exposición.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada