sábado, 24 de marzo de 2012

La fuerza del poeta y el valor de la poesía

La poesía es un arma y una amiga.
Esta semana ha estado especialmente cargada de aquello que tanto se oye de "Día Mundial de", pero al menos uno de estos reconocimientos ha pasado bastante desapercibido, y eso que nos ha dado la bienvenida a la primavera. Hablo del Día Mundial de la Poesía que se celebra cada 21 de marzo desde que la UNESCO en 1999 así lo proclamara. En un mundo que está en plena mutación, sacudido por un vértigo de cambios y transformaciones sociales, los poetas acompañan los movimientos cívicos y atinan tanto a sacudir las conciencias por las injusticias del mundo como a conmoverlas por su belleza, asegura Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con motivo de esta celebración en 2012.

A menudo se cree que la poesía es apta tan sólo para unos pocos intelectuales que sí saben descifrar el mensaje que se oculta tras unos versos. También se piensa que es tarea más propia de enamorados (o todo lo contrario) cuando, en realidad, la poesía va más allá del amor, al menos del romántico. Los poetas escriben poemas por diversas razones, pero no es tan importante descubrir qué oculta el autor tras esas líneas como percibir algo que te haga estremecer, por el motivo que sea.

Con la intención de reflexionar sobre ella y su utilidad en la actualidad, me he puesto en contacto con el poeta Pablo García Casado, finalista en 1997 del Premio Nacional de Poesía, y le he hecho unas preguntas.

No hay que entender de poesía para sentirla.
-Pablo, ¿qué es ser poeta?
Es tener una mirada de las cosas y saber transmitirla a través del lenguaje.
-¿Hay tiempo para la poesía?
Hay que buscarlo.
-¿Está poco valorada?
Depende de quien queramos que la valore y en qué medida.
-¿Existe la necesidad de una poesía social?
Existe la necesidad de poesía. Social o no, es un asunto distinto.

García Casado nació hace casi 40 años en Córdoba. Es el actual Director de la Filmoteca de Andalucía, está licenciado en Derecho y no ha conseguido vivir de la poesía: apenas puedes aspirar a merendar, comenta. Su primer poemario, Las afueras, le hizo colocarse entre las jóvenes promesas del panorama poético español, pues con él ganó el I Premio Ojo Crítico de Poesía y quedó finalista del Premio Nacional de Poesía. Luego vinieron otros dos: El mapa de América y Dinero y, aunque no publica desde 2007, no sabe cuándo verá la luz su cuarto poemario

Pablo García Casado.
-¿Qué necesita tu poesía para que fluya cuando te pones a escribir?
Silencio y descanso físico e intelectual.
-Hay un cambio estilístico considerable de los dos primeros poemarios al último, ¿a qué se debe?
Uno va creciendo y busca otros horizontes estéticos.
-¿Se puede extraer algún mensaje -en relación con la crisis económica actual- del poemario Dinero publicado en 2007?
Quizá el libro fue premonitorio en un momento en que vivíamos un optimismo patológico. La gente ya vivía en crisis, pero ser pobre era además un estigma social. Todo el mundo podía con todo. Lo contrario era ser un cobarde. Había que meterse.

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