Probablemente habrás notado que lo que te hace gracia a ti no es lo mismo que le hace gracia a tus padres. Y viceversa. El humor evoluciona con los años del mismo modo que el espectador es cada vez más exigente. Os explico mi experimento de esta semana (sin ánimo de comparar lo que es incomparable):
El miércoles fui al
Teatre Apolo de Barcelona a ver el
espectáculo protagonizado por
Bertín Osborne y
Paco Arévalo:
Mellizos. Y, por primera vez, me creí eso de "está todo improvisado". Está bien, quizá todo no, pero sí el 90%. Calculo que el guión -suponiendo que haya existido alguna vez- no supera las dos páginas. Pero, ¿para qué más?
El público, en general mayor de 60 años y femenino, había ido a ver a Bertín Osborne. Tan majo, tan alto, tan guapo.
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| Bertín Osborne y Paco Arévalo durante la representación. |
La obra empieza con ambos protagonistas explicando que han descubierto que son mellizos y, es cierto, cuando los tienes delante esta afirmación resulta bastante graciosa. Después, Bertín desaparece y Paco hace un monólogo. Pasado
esto (se le da bien hacer chistes -aunque estén desfasados- pero no sabe enlazar correctamente este tipo de discurso), vuelve su compañero y ahora es él quien se queda solo en el escenario. Entonces Bertín admite que no le gustan los guiones y que incluso las veces que ha hecho de presentador de televisión
sólo sabía cuando entraba y salía del plató. Además,
confiesa que no sabe hacer monólogos, así que decide que la mejor opción es cantar.
Buenas noches señora, buenas noches señora... Hasta la vista. Buenas noches señora. Recuerdos a su señor. Entre otras. Finalizado el recital que apasiona a mujeres transformadas en adolescentes, explica una anécdota muy divertida y que asegura que es real. Yo me lo creo visto lo visto y fue donde me reí más (o me reí, a secas). Para acabar, cantan juntos, Paco baila ballet, se disfrazan,...