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| El Paral·lel, el Montmartre barcelonés. |
Soy una de esas barcelonesas jóvenes que puede rememorar un momento de mayor esplendor en la avenida del Paralelo. Recuerdo más teatros, todos ellos en funcionamiento: Cuando era pequeña aún se podía ir al Teatre Arnau a ver alguna obra y El Molino desprendía algún tipo de magia bohemia (intuía que había algo prohibido ahí dentro, aunque no sabía muy bien el qué).
Fueron pasando los años y, la vía que me había visto crecer, se fue volviendo gris. Algunas luces se apagaron y varios edificios envejecieron de golpe. La calle del espectáculo de Barcelona se convirtió en una avenida más, aunque con varios teatros. La magia había desaparecido.
Sin embargo, el Paralelo, tal y como se explica en la exposición El Paral·lel, 1894-1939 del CCCB, durante las primeras décadas del siglo XX presentó la mayor concentración de locales de espectáculo del mundo. Evidentemente, yo no lo viví pero he podido degustar aquella esencia en la muestra. Por cierto, imprescindible.









